Advierten que hay demasiados cabos sueltos con año lectivo digital a la puerta

Las amenazas sobre el año escolar por el recrudecimiento de los apagones, la precaria conectividad, escasez de dispositivos para estudiantes del sector público, planteles privados en ensayos con fallas en las plataformas, en orientación a las familias y desconectados del Ministerio de Educación, muestran que podrían quedar cabos difíciles de amarrar en el camino y que quizás hubo apresuramiento al fijar el inicio para el 2 de noviembre.

La cartera educativa espera por el registro de los colegios en el programa gratis de capacitación docente tecnológica y metodología de enseñanza a distancia.
El ciclo digital dejará al desnudo las diferencias económicas entre estudiantes. Unos usarán modernos dispositivos, otros echarán mano a los más elementales.

En las escuelas estudiarán con los que les entregue el Estado pero no todos, según el propio ministro Roberto Fulcar, los tendrán antes de que arranquen las clases y hasta que los reciban deberán tomarlas por radio o televisión.

Aunque ayer afirmó que el plan para el inicio marcha sin mayores inconvenientes, que esta misma semana más de 500,000 estudiantes de los 2.8 millones tendrán sus aparatos.
Los grupos carenciados toparán con la dificultad que genera la falta de energía eléctrica, los que serán auxiliados por los medios de comunicación tradicionales y los que accederán a la web, que en algunas zonas sufrirían además falta de conexión.

Así, la imagen de una persona que toma clases bajo la luz de las velas o que subida a un árbol busca señal, será común si las autoridades no resuelven los cortes y el acceso a Internet y quedará más evidenciada la brecha digital.

Los centros privados cuentan unos con plataformas modernas, tanto, que ya abrieron docencia. Otros manifiestan que no tienen los recursos para enfrentar esa modalidad y piden clases presenciales, para evitar la quiebra. En esto enfrentan la reacción de sus profesores, que no quieren exponerse.

Carenciados. Santa María Rodríguez vive en Sabana Perdida, Santo Domingo Norte. Tiene cuatro nietos escolares y le preocupan las frecuentes suspensiones eléctricas. Allí es “un solo apagón”.
“Imagine, cómo estudiarán con esa situación, el Gobierno debe tomarlo en cuenta y empezar a solucionar. Los niños sufrieron mucho cuando en plena clase quedaban sin luz, ahora hay tiempo de resolver”, exhorta la anciana.
Tampoco han recibido las computadoras y solo cuentan con un celular para todos, por lo que la jornada lectiva anterior fue terrible.

Por desgracia ese barrio no es el único afectado. Desde todo el país hay reportes de largas interrupciones.

Ahora sin excusas. El sociólogo José Cruz recuerda a los centros sobre todo a los privados que el año pasado eran entendibles los fallos, como la falta de coordinación, que provocó dislocación en el horario establecido y suspensión de docencia por problemas con Internet. Ahora tienen tiempo para prepararse y no dar cabida a la improvisación.


“Eso sería fatal para su reputación y peor para los alumnos. Nada justificaría cuestiones como cambio de hora en una materia o fallas en el servicio de telecomunicación ni ausencia de docentes a sus labores ni desvinculación con los padres que merecen información clara y oportuna”, alertó.

Fuente: Periodico Hoy



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